PERSPECTIVAS FRENTE A LA DIDÁCTICA
DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA
Comprender e interpretar la realidad
educativa y social de hoy, requiere de la reflexión permanente sobre el que
hacer educativo; más específicamente en el modo como se concibe esté en
relación al mundo que nos rodea.
La transformación de la educación en
la nueva sociedad del conocimiento, es entonces pretender la reeducación de la
práctica docente, con el propósito de contribuir al fortalecimiento,
apropiación y aplicación de nuevos conocimientos, a través, de procesos en
donde se desarrollen competencias pedagógicas especificas a los procesos de
pensamiento, a la construcción de significados, a la manera de concebir el
mundo y al cómo se percibe la realidad de éste desde la necesidad misma del ser
humano y desde su esencia e individualidad.
Tal transformación se encuentra
estrechamente ligada a la reconstrucción de los espacios de aprendizaje, a la
mediación de competencias lecto-escriturales y a las didácticas tradicionales
que han orientado dichas competencias y que han condicionado la relación del
maestro con sus perspectivas y modelos para intervenir en los procesos de
enseñanza y aprendizaje de la lectura y la escritura.
La necesidad de vincular al niño o
niña con la experiencia maravillosa de leer y escribir, y con los sonidos
propios de sus contextos en relación a la palabra; deben entenderse hoy como la
herramienta fundamental para llegar a entender y evitar el fracaso escolar que
se vislumbra en la puerta de muchas instituciones educativas y que es
considerada una de las más grandes preocupaciones del maestro que ejerce una
práctica reflexiva del mundo exterior y de las percepciones emocionales e
intelectuales de sus estudiantes.
El considerar el lenguaje como el
sistema de comunicación ejercido por la sociedad, a través del cual, el ser
humano se relaciona con el mundo que lo circunda, no es en su totalidad el
medio que da sentido al lenguaje, es decir, éste es el resultado del papel de
cada individuo y el significado de cada palabra en su conciencia y contexto, en
donde uno condiciona al otro recíprocamente para adquirir el verdadero
significado.
En vista de las consideraciones
anteriores, la lectura y la escritura podrían ser pensadas como instrumentos y
habilidades que dan acceso a la información y al conocimiento. En este sentido,
es importante reconocer que tales habilidades aunque no sean iguales, tienen
trascendencia e influencia entre sí, es decir, el lenguaje oral desarrolla
competencias que favorecen el lenguaje escrito, aunque esté sea más elaborado.
La enseñanza de la lectura y la
escritura implica necesariamente tener pleno conocimiento de lo que significa
leer y escribir. ¿Son los maestros conocedores de estos significados?, ¿Son
conscientes de que el proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura,
especialmente en los primeros años, dejan una huella que perdura en la vida de
un ser humano y que este proceso más que un ciclo en su vida; debe ser una
experiencia agradable, llena de sentido y significado?; esto indica entender
los elementos y experiencias personales que deleiten a los niños y niñas en el
mundo de las palabras, a través, de procesos cognitivos que permitan la
construcción y reconstrucción de conocimientos ya existentes y así, asignar
significado a los símbolos escritos que traducen sus experiencias, necesidades
y expectativas. Como lo expresa Rosenblatt (2010) citando a Vygotsky, quien
“calificó la adquisición del lenguaje como la piedra angular del desarrollo
cognoscitivo del niño ya que la lectura y la escritura son procesos cognitivos
que permiten crear los textos para responder a necesidades que ya existen”.
En este sentido, se hace necesario el
contacto de la escuela con el mundo exterior, permitiendo así, percibir lo
verdaderamente importante y necesario, la escuela debe trascender los muros de
concreto para escuchar al mundo tal y como es, y así, poder actuar en distintos
escenarios vivos que brindan accesibilidad a un capital lingüístico ya
existente y el cual será influenciado por el contexto y el tiempo. Todo proceso
lector o escritural pasa por transacciones en las que intervienen factores de
tipo social, cultural, personal y ambiental, así, como las que plantea
Rosenblatt cuando dice que “La escritura es siempre un hecho en el tiempo, que
ocurre en un momento en particular durante la biografía del escritor, bajo
circunstancias particulares, y bajo presiones externas y también internas,
particulares”.
Debo señalar ahora, que tenemos que
trascender del estado de percepción y sensibilización, tenemos que convertir la
realidad en ideas y éstas en textos, esto se traduce en una transformación de
la practica pedagógica en cuanto la enseñanza de la lectura y la escritura
desde el contexto vivo; en su gran mayoría, los docentes son dependientes a un
sistema, a un direccionamiento, y no hacen uso de su potencial creativo para
generar innovación en su quehacer pedagógico; quedando relegados solo al
reconocimiento de necesidades y a la escasa capacidad de generar transformación
en individuos y contextos en constante movimiento.
No podemos ir por caminos inciertos
cuando tenemos un contexto real con múltiples complejidades, en los cuales
podemos provocar cambios significativos en un mundo volátil, efímero y
globalizado lleno de diversidad, es preciso considerar, que el cambio altera
métodos y proporciona transformaciones en los procesos de enseñanza y
aprendizaje, siempre y cuando se reconsidere las experiencias e inquietudes
actuales de quien aprende, ¿Cómo podemos trascender los muros de lo usual y ver
la ventana abierta cuando las puertas están cerradas?; un cambio requiere
necesariamente del proceso de innovación, es decir, transformar la práctica
pedagógica desde el contexto y para el contexto.
Los maestros somos ante todo agentes
de cambio social, lo que se traduce, entre muchas cosas más, en educar con
creatividad utilizando al máximo su conocimiento para lograr crear y
transformar un ambiente que ha sido creado bajo el poder de la influencia y las
limitaciones para enfrentar el medio cotidiano social y natural.
Quisiera concluir, diciendo que el
cambio en los procesos de enseñanza de la lectura y la escritura que debe
afrontar la escuela debería tomar conciencia de que la distancia entre la
palabra, su significado, su realidad y su transacción en el medio natural
debería acortarse para lograr la evolución del texto en función del propio
sentido interior de quien lo escribe o de quien lo lee. Lo que significa que
para cambiar hay que tener conocimiento de lo que se es, lo que se tiene y de lo
que se requiere. Así mismo, es importante insistir en la implementación de
estrategias innovadoras, en la búsqueda de nuevos métodos para intervenir en el
entorno y en la adaptación del docente para enfrentarse a lo imprevisto y tener
la capacidad para mirar los errores como posibilidades para aprender y para
actuar.
ROSENBLATT, Lousi. M. El Modelo Transaccional: La Teoria
ransaccional de la Lectura y la Escritura; 2010;Tomado de http://didacticadelalenguauno.blogspot.com/2010/09/el-modelo-transaccional-la-teoria.html
el 23 de mayo de 2015